Día 1:

En fin... que difícil se hace esto!

La tentación de seguir el camino estilístico es mucha. El solo hecho de escribir, y que los textos que pueda crear sean capaces de ser leídos por terceras personas (y hasta cuartas) hace titubear mis dedos y trastorna mi tecleado.

Decidí empezar este blog con la intención de superar una vieja barrera mental (personal) de la que suelo hacer gala: La procrastinación y el desorden. Si, son dos cosas. Dos barreras. Pero actúan en equipo y se ayudan las conchudas. Y conste que hablo de desorden y procrastinación "mental". Las cosas las sigo haciendo, mal que bien... a veces mas mal que bien, pero se hacen. Zafamos y nos movemos, de aquí para allá, trasladando mercadería, dinero, carne, huesos y todo eso. Moviendo la economía, siendo funcionales a la familia, la propiedad privada y el estado.

Pero el descontrol mental no me está permitiendo ser feliz. Y ese es el peor pecado que un hombre puede cometer, dijo Borges (y dijo bien). No disfruto sintiendo que existen mil cosas por hacer y nada será suficiente jamás. Es como meter la mano en una pileta llena de petroleo... No se que quiero decir con esto, pero seguro que se me vino a la cabeza la imagen porque debe ser una mierda meter la mano en una pileta con petroleo, no?. Mi cerebro es eso: Una pileta con petroleo... y juguetes. En el fondo está llena de juguetes empetrolados.

Necesito directivas claras, y que un nuevo gobierno tome el poder de mi Mente e instaure una Dictadura del Proletariado (o algo diferente, al menos, a lo que está imperando en este momento). Este diario servirá para interpelarme, analizarme, confrontarme y medir mis progresos y regresos.

Incertidumbre tengo, claro. En medio de la pandemia, la crisis económica... no se que pueda pasar conmigo, con mi familia, con mi tía que tal vez en algún momento tenga que asistir de algún modo mas "físico" (cuidarla... o algo. Y realmente no me siento emocionalmente preparado para eso, aunque llegado el caso y lo tuviese que hacer, lo haría sin dudas.), con mis ideas, con mi salud.... El trabajo que tengo por delante es desaforado y elefantiásico, pero vamos a meterle pelotitas y a diagramar algunos objetivos para los días venideros.

Tengo un local que da a la calle, y jamás lo habilité (bah, hace décadas que no está para alquilar) y no es eso lo que me cuestiono, sino mas que nada el hecho de que no estoy haciendo NADA con ese lugar, excepto arrojarle basura. Sería muy interesante convertirlo en el depósito por excelencia de herramientas, materias primas e insumos varios, desocupando la pieza que en este momento cumple esa función. De ese modo tendría una pieza arreglada (Es un decir, tengo que reparar el techo y las paredes... pero con todo despejado, no creo que vaya a ser muy difícil!) para cualquier eventualidad. Para cualquier huesped. Creo que es lo mas lógico, a esta altura de mi vida y de mi casa.

Diagramemos, entonces, un plan de acción y hagámoslo realidad. Mañana volveré a este blog y hablaré acerca de como me fue al respecto. Si no diagramo nada, me doy una patada en el culo y listo.

Otra cosa que me gustaría hacer es un orden e inventario TOTAL de todas las cosas que tengo y me importan, con la intención de digitalizarlas de algún modo (sacarle fotos, en la mayor parte de los casos). De ese modo tendría algo lindo y ordenado que mostrar, que "medir" (a diferencia de mi japi, digo...), que comparar con otros estadíos de la misma colección, etc. Es una forma interesante de que todas las porquerías que tengo (Y que NO SON TANTAS, ya que por suerte Marie Kondo llegó hace varios años ya a mi vida) sirvan para algo y me alegren la vida ahora, y no dentro de veinte años cuando se incendie la casa y los bomberos lleguen a rescatar un balero y me lo devuelvan entre lágrimas porque perdieron a un compañero.

Por último (tengo miles de cosas mas que cambiar, pero empecemos despacio), y aprovechando que se avecina el Solsticio de Invierno (el verdadero Año Nuevo de casi todas las civilizaciones) voy a comprometerme una vez mas con la meditación y con la disciplina. Cada vez que tenga malos pensamientos, debo recurrir a mi mantra favorito (Namo Amitaba) y a compensarlo con pensamientos positivos y de agradecimiento (al fin y al cabo, mi situación es buena, en general.). Debemos ser drásticos aquí y poner mano dura. A no dejar pasar ni siquiera una. Se puede estar triste, pero no se puede auto-mortificarse.

Nos vemos mañana. Y espero haber avanzado con estas tres cosas, porque sino me mato.


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